por
anaranj
@ 2008-04-24 - 01:09:56
El otro día en un programa de la Radio (la mía), hablaban sobre la amistad, sí hay un límite máximo de Amigos, yo considero, que hay varíos tipos de amigos:
De primera clase (Los buenos de verdad, en mi caso 4), Los de segunda clase (esos otros que te caen genial pero que no ves todos los días, unos 10 diría) y de tercera clase (amigos, más tirando a conocidos pero que són majos, o divertidos, ponemos que tengo unos 15).
Luego ya enteramos en el ranking conocidos (colegas o ex-colegas que ves una vez al més o al cojer el tren... Allí pongo a ojo unos 50)
No, no es que yo sea quien más amigos tiene, es simplemente que si una cosa tiene buena, de haber estado en tantas emisoras y tantas empresas por tanta precariedad laboral, es que te da por conocer a muchisima gente.
Los amigos son como las plantas si no se riegan pueden descender de categoría, hasta conocidos y eso no mola. Es curioso, a veces con lo distinto que somos las personas, como podemos llegar a entablar una amistad. Conozco muy poca gente que le guste lo mismo que yo, pero aún así existe esa cuerda invisible que nos ata, como si fueramos familia, ¿Será que la Amistad es como tu segunda familia?, ¿Qué sería de nosotros, si cada cual fuera sin amistades?, ¿En que punto se considera que una amistad a empezado?.
Uf!, pues eso, que hoy estoy pensando bastante, me pongo filosófico.
Seguro que todos sabéis que la amistad también conlleva falsedades... Existe el interés, un interés que no tiene porque ser siempre económico... A lo mejor es superficial, A lo mejor eres una chica, que estás buenisima y ese falso amigo lo que quiere es llevarte al "catre", o peor, quiere que le presentes a tu amiga, que es la que realmente está buena.
Lo que realmente hace salír de debajo las piedras a los falsos amigos, es la fama. No tiene mucha explicación, la fama hace un efecto imán que hace que el sujeto sea el centro de atención, de todos sus conocidos. Poco he experimentado de la fama (porque apenas soy nadie), pero si me he dado cuenta, que la gente cuando sabe a que te dedícas, de pronto, le caes bién. De hecho yo prefiero ocultarlo, hasta saber con quién estás hablando, ya que a veces me da mucha vergüenza ser el centro de atención, y no me gustaría ser amigo de tal por qué le gusta mi profesión.
Àlex Naranjo.